¡Bienvenidos mangos!

Bienvenidos Mangos

Ya han pasado un par de semanas desde que tenemos el coche y la casa y se puede decir que han cambiado muchas cosas para bien, tal y como esperábamos.

Primero de todo os vamos a enseñar nuestra casa, que no ha sido fácil conseguirla ni decidirnos, ya que hay pocas en el pueblo y finalmente nos decantamos por la más barata, ya que está a solo 10 minutos del centro del pueblo andando y ahorramos dinero. Vivimos con una pareja del pueblo, que han nacido y crecido aquí y con un sudafricano. Ellos son profesores en el mismo colegio y ella trabaja en una oficina. ¡También tenemos perro! echamos de menos a Tito, pero Duke nos hace compañía, aunque es el perro más tranquilo del mundo, a veces hasta se nos olvida que está aquí. Es agradable tener una habitación para nosotros, wifi y televisión para los ratos libres.

 

Conseguimos el trabajo de los mangos. Finalmente Carlo está recolectando con esa máquina tan guay pero difícil de manejar y yo en el almacén, empaquetando y clasificándolos. Efectivamente, al igual que suena, no es nada glamouroso, pero se paga bien y creemos que en estas semanas podremos ahorrar bastante dinero, suficiente para poder hacer viajes por el país y estar tranquilos una temporada, sin agobios.

La granja en la que estamos trabajando se llama Corrick Plains, es una empresa familiar en la que toda la familia está involucrada. No sé por qué me recuerda a algo… 🙂

En total, ahora mismo seremos unos 40 trabajadores entre pickers y packers, pero la próxima semana se espera que lleguemos a 60 – 70 personas. La temporada de recogida de mangos es muy corta, a lo sumo unas seis – siete semanas, por lo que antes de navidad habremos terminado este trabajo. Justo a tiempo para poder disfrutar de unas buenas vacaciones de verano y planear un buen viaje, ¡ya os contaremos!

 

Gracias al coche ya hemos hecho algunas escapadas. Muy cerca del pueblo hay un santuario de animales, the Billabong Sanctuary. Los llaman santuarios pero más bien son pequeños zoo, algunos animales daban un poquito de pena, como los dingos, que no tienen mucho espacio para caminar y mucho menos correr. El sitio está lleno de patos que te siguen a todas partes, también hay cocodrilos, pájaros, wombats, y ¡koalas y canguros!

La entrada cuesta 32 dólares, y si quieres comprar alpiste para los animales, son dos dólares más. TODO EL MUNDO compra el alpiste, es la gracia de ir hasta allí, que los animales coman de tu mano.

Al principio parecía que no había valido mucho la pena ir y pagar ese precio, pero fue ver los canguros e hizo que fuese increíble. Hay unos cinco canguros sueltos por allí, y se les puede dar de comer e incluso ¡te siguen! había un pequeño joey (bebé canguro) que era una auténtica monada, hasta te daba la patita. También se puede disfrutar de un pequeño show con diferentes aves (búhos, cacatúas, kiwis…) en el que te enseñan las diferencias entre ellos, dónde encontrarlos en la naturaleza y también a cuidarlos en caso de encontrar uno de ellos herido.

Un gran problema en Australia son los accidentes con canguros en las carreteras, creo que ya lo hemos mencionado en otro post. Es completamente normal ver uno cada pocos km, por eso piden a los conductores que si ves alguno que pueda haber sido atropellado recientemente, y si es posible por el tráfico, parar para comprobar si sigue vivo y sobre todo si tiene un bebé en la bolsa, ya que pueden vivir hasta 48 horas.

 

 

Dejemos las cosas tristes. Seguimos con nuestras pequeñas escapadas.

El fin de semana pasado nos llevamos a dos amigos italianos (los tres italianos tan delgados que parecía que viajaba con tres espaguetis en el coche) a Alva Beach, una playa increíblemente extensa junto a la desembocadura del río Burdekin en la que no hay nada. NADA. Solo la arena, el agua y las mareas. La marea baja hace que el océano quede tan lejos que parece imposible llegar hasta él, ya que quedan diferentes charcos de agua. Os dejamos fotos para que podáis entenderlo y apreciarlo. Se podía sentir la paz con el aire rodeándonos y el viento en la cara. La palabra inmensidad adquirió un nuevo significado.

Ya que tenemos el coche y en Ayr no hay mucho que hacer, aprovechamos un día libre para ir hasta Tonwsville y visitar ¿la ciudad? ¡no! las tiendas baratas :D. Necesitábamos ropa especial para el trabajo (manga larga y pantalones largos) y existe esta tienda, K-MART que es como nuestro PRIMARK, aunque antes del lavado de cara que le dieron a Primark hace unos años. De verdad que los productos son los mismos y el precio igual de barato. ¿Una mochila? cuatro dólares, ¿gafas de sol? cinco dólares.

También pudimos pasear por la playa principal de la ciudad, la cual está rodeada de un parque con piscinas de agua para los más pequeños y, por supuesto, barbacoas al aire libre, el entretenimiento favorito de los australianos. En esta playa hay un pequeño muelle desde el que se puede pescar y allí se juntan los amigos a pasar el tiempo libre, y ya que estábamos allí, subimos a Castle Hill, el punto más alto de la ciudad desde donde se puede ver todo el territorio, y también Magnetic Island, una de las islas más famosas del país, sobre todo por el avistamiento de Koalas.

 

 

Por último, el domingo tuvimos día libre. Merecido además, ya que trabajamos los dos muchas horas en pocos días y estábamos derrotados. Nos levantamos más o menos tarde y decidimos ir a pasar el día a Bowen, un pequeño pueblo a una hora y veinte minutos en coche desde aquí (aquí al lado, como nos dicen los locales) con unas playas espectaculares. No tienen absolutamente nada que envidiar al Caribe. Más bien al revés, las playas están desiertas, sin hoteles, ni tráfico, ni gente. Sólo nosotros dos. También disfrutamos de una buena comida en un chiringuito con vista playa, con nuestra cervecita y nuestro vino que nos supo a gloria, pagando con nuestros dólares recién ganados.

 

 

Estas semanas que vienen vamos a estar bastante ocupados con el trabajo, al parecer los turnos se pueden alargar hasta 10-12 horas, pero al ser la temporada tan corta, deben recoger los mangos lo antes posible o se pasarían de maduros y no servirían ni para zumo. Esperamos poder soportarlo, todo sea por los ahorros. A pesar de esto, intentaremos mantener actualizado el blog con nuevas escapadas e historias.

Gracias de nuevo por leernos, ¡un abrazo!


Benvenuto Mango!

Sono passate un paio di settimane da quando abbiamo preso l’auto e trovato casa, e si può dire che molte cose sono cambiate per il meglio, proprio come ci aspettavamo.

Prima di tutto vi mostreremo la nostra casa, che non è stata facile da trovare, poiché in città ci sono poche case disponibile ed alla fine abbiamo scelto la più economica, dato che è a soli 10 minuti dal centro della città a piedi e risparmiamo un bel po` di soldini. Viviamo con una coppia del paesino, che sono nati e cresciuti qui, e con un sudáfrico. I due ragazzi insegnanti della stessa scuola, mentre che l ragazza lavora in un ufficio. Abbiamo anche un cane! ci manca Tito, ma Duke ci tiene compagnia, è il cane più tranquillo del mondo, a volte ci dimentichiamo che è qui. È bello avere una stanza per noi, wi-fi e televisione per il tempo libero.

 

 

Ottenuto il lavoro del mango, finalmente sto facendo la raccolta con quella macchina particolare ma allo stesso tempo difficile da usare, mentre Marta è in magazzino, confezionando e classificando i Mango. Non è il lavoro più glamour del mondo nel mondo delle farm, ma si paga bene e crediamo che in queste settimane potremmo risparmiare abbastanza soldi per poter viaggiare in tutto il paese e stare tranquilli per un po’, senza stress.

La fattoria dove stiamo lavorando si chiama Corrick Plains, è un’attività familiare in cui è coinvolta tutta la famiglia. Non so perché ma a Marta ricorda qualcosa … 🙂

In totale, in questo momento ci saranno circa 40 lavoratori tra pickers e packers, ma la prossima settimana dovrebbero essere in tutto 60/70. La stagione di raccolta per i manghi è molto breve, al massimo sei/sette settimane, quindi prima di Natale avremo finito questo lavoro. Appena in tempo per godersi una buona vacanza estiva e pianificare un buon viaggio, vi racconteremo!

 

 

Grazie all’auto abbiamo già fatto dei viaggetti. Molto vicino al villaggio c’è uno zoo, il Billabong Sanctuary. Alcuni animali fanno un po`pensa, come i dingo, dato che non hanno molto spazio per muoversi. Il parco è pieno di anatre che ti seguono ovunque, ma ci sono anche coccodrilli, uccelli di vario tipo, wombat, koala e canguri!

L’ingresso costa 32 dollari, e se vuoi comprare noccioline per gli animali, sono due dollari in più. Tutti comprano le noccioline, per far sì che gli animali mangino dalla tua mano.

All’inizio sembrava che non valesse la pena aver pagato quel prezzo l’entrata, ma d’improvviso Marta ha visto i canguri saltando in libertà e tutto è cambiato! Ci sono almeno cinque canguri in libertà nel parco, hanno il loro cibo e ti seguono tutto il tempo, sono molto socievoli! C’era un piccolo joey (baby canguro) molto carino, che faceva il tipico gesto di darti la zampa. Si può anche godere di un piccolo spettacolo con diversi uccelli (gufi, cockatoi, kiwi, wombat …) in cui ti insegnano le differenze tra di loro, dove trovarli in natura e anche prendersi cura di loro se trovi uno di loro ferito.

Un grosso problema in Australia sono gli incidenti con i canguri sulle strade, credo che ne abbiamo già parlato in un altro post. È normalissimo vederne uno ogni pochi chilometri, di fatti il paese chiede ai conducenti, in caso di vederne uno che potrebbe essere stato investito di recente, se possibile di fermarsi per controllare se è ancora vivo e soprattutto di controllare se c’è un joey nel marsupio della madre, poiché possono vivere fino a 48 ore dopo la morte della madre.

 

 

Ma lasciamo le cose tristi. E continuiamo con le nostre piccole gite fuori porta.

Due domeniche fa siamo andati con due amici italiani dell’ostello ad Alva Beach, una spiaggia infinita nella zona dell’estuario del fiume Burdekin. È tutto molto tranquillo da ALva, non c’è niente. NIENTE. Solo sabbia e l’immensità dell’oceano. La bassa marea rende l’oceano impossibile de raggiungere in certi momenti della giornata. La parola immensità ha acquisito un nuovo significato.

Dato che abbiamo la macchina ed in Ayr non c’è molto da fare, ci prendiamo un giorno per andare a Townsville e visitare la città? No! andiamo al centro commerciale! Avevamo bisogno di vestiti speciali per il lavoro (maniche lunghe e pantaloni lunghi per me) e siamo entrati da K-MART, è un po` come PRIMARK. A dire il vero, i prodotti sono gli stessi e il prezzo è altrettanto economico. Uno zaino? quattro dollari, occhiali da sole? cinque dollari.

A Townsville si possono fare delle passeggiate lungo la spiaggia principale della città, circondata da un parco con piscine d’acqua per i più piccoli e, naturalmente, barbecue all’aperto, l’intrattenimento preferito degli australiani. Su questa spiaggia c’è un piccolo molo da cui si può pescare e gli amici si riuniscono per trascorrere il tempo libero; siamo anche andati a Castle Hill, il punto più alto della città da dove si può vedere tutto il territorio, si vede anche Magnetic Island, una delle isole più famose del paese, specialmente per gli avvistamenti di Koala.

 

 

Infine, domenica scorsa abbiamo avuto una giornata libera. Direi più che meritata, dato che abbiamo lavorato per molte ore in pochi giorni ed avevamo bisogno di staccare la spina. Ci siamo svegliati un pò tardi e abbiamo deciso di trascorrere la giornata a Bowen, una piccola città a un’ora e venti minuti di auto da qui (qui dietro, come dicono gli aussies), con spiagge spettacolari. Non hanno assolutamente nulla da invidiare ai Caraibi. Piuttosto, viceversa, le spiagge sono deserte, senza resort, non c’è traffico e poca gente. In spiaggia c’eravamo solo noi due. Ci siamo gustati buon pasto in un chiosco con vista spiaggia, con una birra per ed un calice di vino bianco per Marta.

 

 

Durante le prossime settimane metteremo al lavoro potrebbero anche esserci giornate di 10-12 ore, ma essendo la stagione così breve, i manghi si devono raccogliere il più velocemente possibile, sia per il packing puro per quelli perfetti, sia per il succo per quelli che non hanno la buccia così bella da vedere. Speriamo di farcela, si fa di tutto per risparmiare due soldini. Nonostante questo ritmo frenetico, cercheremo di aggiornare il blog con nuove gite e storie.

Grazie ancora per la lettura, un abbraccio!

 

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Aprendiendo a vivir día a día

Desde que llegamos a Australia, nuestro ritmo de vida ha cambiado de forma radical. Empezando por el jet lag que sufrimos las dos primeras semanas y siguiendo con que hemos llegado a la conclusión de que no podemos pensar más allá de mañana.

El trabajo en las granjas depende de muchas cosas: del tiempo, de cuántas personas se necesiten en cada una cada día, de la rapidez con que se recolecta y de empaquetar… así que cada día, a las seis – siete de la tarde, cada uno debe comprobar su nombre en la pizarra que el hostel tiene en recepción para comprobar si trabaja y la hora de salida.

Las granjas comienzan a diferentes horas, y pueden estar a cinco minutos o a treinta minutos del pueblo. Hay personas que salen del hostel a las cuatro de la mañana y otras a las once. Por lo tanto, es un movimiento continuo de trabajadores. La forma de ir a trabajar son una serie de mini vans que tiene el hostel, en las que entran hasta nueve personas. Uno de los trabajadores es el encargado de conducir. Esta persona recibe veinte dólares más al día, mientras que el resto paga diez dólares al día por transporte.

A nosotros nos está costando mucho entender esta forma de vivir, nos gusta hacer planes, saber cuándo vamos a estar libres para hacer algo juntos o simplemente disfrutar del sol en la piscina, pero nos tenemos que acostumbrar.

A pesar de todo, para tener más independencia y poder salir de vez en cuando del pueblo, decidimos comprar un coche. Es bastante común la compra – venta de coches entre backpackers, ya que el país es gigantesco y es la mejor manera de viajar. Normalmente se suelen buscar coches con espacio suficiente para poner un colchón y así ahorrarte las noches en hoteles / campings / hostels. Muy hippy todo.

Después de darle muchas vueltas y de ver decenas de anuncios, nos pusimos en contacto con una pareja de Inglaterra que tenía que dejar el país en solamente una semana, por lo que estaban desesperados por vender el coche cuanto antes y habían bajado bastante el precio. Vivían en una zona bastante remota, así que tuvimos que hacer malabarismos con la logística para poder llegar y aprovechar el viaje.

Como estaban a cuatro horas de nosotros, teníamos que alquilar un coche para llegar hasta allí, y aprovechando la circunstancia, quedamos en ir a visitar una granja de mangos en la que poder trabajar unas seis semanas hasta justo antes de Navidad.

El día de la compra no empezó demasiado bien. Nos levantamos prontísimo, fuimos a la estación de tren, sin haber comprado los billetes, porque seguimos sin tarjeta de crédito y teníamos la esperanza de poder comprarlos directamente al revisor. Resulta que no es posible, intentamos comprarlos por teléfono, pero tampoco podíamos. Además, nos informaron de que el tren llegaría con dos horas y media de retraso debido a unas inundaciones en la zona de Brisbane. GREAT. No nos daba tiempo a hacer todo si lo esperábamos. 

¿Qué hicimos? cogimos un coche de servicio, como un taxi, que nos llevó a la ciudad. 130 dólares. Cling cling, empiezan a sonar las monedas de gastos extra.

Recogimos el coche del alquiler. Nos fuimos a la granja, perdida en medio del campo. Empezaron a pasar los minutos y por allí no aparecía nadie. Cuando ya han pasado 15 minutos de la hora, nos dimos cuenta que estamos en el sitio equivocado. Llegamos media hora tarde. Sin problema, nos dicen.

Nos hicieron probar las máquinas para recoger los mangos. Un vehículo con un habitáculo en el que debe ir el recolector y que tiene unos pedales para moverlo, arriba, abajo, adelante, atrás… bastante guay la verdad. Los dos encargados de la granja nos explican cómo sería el trabajo y las condiciones, así que anotamos nuestros nombres en la lista a la espera de la llamada que nos confirmará si haremos picking o packing.

Por fin, con nuestro coche alquilado, nos pusimos en camino a nuestro destino final, Greenvale, donde teníamos que comprobar el coche que queríamos comprar, casi cuatro horas de camino. Cuando ya parecía que estábamos llegando, pinchamos una rueda. OH MY GOD. No sé si afortunadamente, pero ya tuvimos un incidente parecido este año, y tenemos práctica cambiando ruedas, en menos de 20 minutos estábamos de nuevo de camino, pero parecía que nunca iba a llegar.

Cuando finalmente llegamos, después de pasar por unas carreteras solitarias y ver varios animales en las cunetas (sobre todo canguros, pobres), conocimos a la pareja que vendía el coche. Muy simpáticos, nos contaron todo lo que hay que saber del coche y nos invitaron a una coca – cola totalmente necesaria después del largo día. Repasamos todo lo que sabíamos repasar sobre el vehículo y nos decidimos a comprarlo, ya que habíamos llegado hasta allí y estaba bien, no podíamos decir que no. Firmamos los papeles y de nuevo a la carretera.

Por fin, estábamos de vuelta, eso sí, cada uno con un coche y noche cerrada, teniendo cuidado con el ganado y los canguros que se pueden cruzar por el camino y con los camiones gigantescos que van por esas mini carreteras. Porque si te cruzas con un camión, es obligatorio quedarte a un lado de la carretera hasta que pasen, ya que tienen prioridad.

Lo mejor del viaje de vuelta es que pudimos ver el cielo estrellado tan famoso de Australia, ya que no hay una ciudad a 300 km a la redonda.

El balance final del día fue: 1600 dólares menos en nuestra cuenta (coche de servicio + coche de alquiler + coche nuevo), pero también trabajo + coche nuevo, y se me olvidaba, una casa nueva donde vivir (pero de esto hablaremos en el siguiente post).

Nuestro día a día había cambiado un poquito. Pero eso ya podíamos pensarlo al día siguiente.


 

Vivendo giorno per giorno

Da quando siamo arrivati ​​in Australia, il nostro ritmo di vita è cambiato radicalmente. Iniziando dal jet-lag che abbiamo sofferto nelle prime due settimane e passando a quando siamo giunti alla conclusione che dobbiamo vivere e pianificare il tutto alla giornata.

Il lavoro nelle fattorie dipende da molte cose, dal tempo, quante persone sono necessarie ogni giorno, la velocità con cui viene raccolta e impacchettata…così ogni giorno, tra le sei e le sette del pomeriggio, ognuno deve controllare il suo nome sulla board dell’ostello nella reception, per verificare se lavora e la relativa ora di partenza.

Le fattorie si trovano in zone diverse e si possono trovare a cinque o trenta minuti dalla città. Ci sono persone che lasciano l’ostello alle quattro del mattino e altri alle undici. Pertanto, è un movimento continuo di lavoratori. Per andare al lavoro ci sono una serie di furgoncini che ha l’ostello, in cui entrano fino a nove persone. Uno dei lavoratori è responsabile della guida. Questa persona riceve venti dollari più al giorno, mentre il resto paga dieci dollari al giorno per il trasporto.

È difficile per noi comprendere questo modo di vivere, ci piace fare piani, sappiamo solo di sera quando siamo liberi di fare qualcosa insieme o semplicemente goderci il sole in piscina, ma dobbiamo abituarci.

Nonostante tutto, per avere più indipendenza e per essere in grado di lasciare la città di volta in volta, abbiamo deciso di acquistare una macchina. L’acquisto e la vendita di autovetture tra backpackers è abbastanza comune, dal momento che il paese è gigantesco ed è il modo migliore per viaggiare. Di solito le auto hanno lo spazio sufficiente per mettere un materasso e quindi risparmiare sulle notti in alberghi/campeggi/ostelli. Tutto molto hippy.

Dopo molta riflessione e vedendo decine di annunci, ci siamo messi in contatto con una coppia di Inglesi che ha fretta di lasciare il paese ed erano disperati per vendere la macchina il più presto possibile ed hanno abbassato il prezzo. Hanno vissuto in una zona abbastanza remota, quindi abbiamo dovuto tirare di logistica per arrivarci.

Dato che si trovavano a quattro ore dal nostro paesino, abbiamo dovuto noleggiare un’auto per arrivarci, e approfittando della circostanza, ci siamo sentiti con un farmer per visitare una fattoria di mango dove potremmo lavorare per sei settimane fino a poco prima di Natale.

Il giorno dell’acquisto dell’auto non è iniziato troppo bene. Ci siamo alzati molto velocemente, siamo andati alla stazione ferroviaria, senza aver comprato i biglietti, perché non avevamo una carta di credito e speravamo di comprarli direttamente dal controllore. Dopo aver scoperto che non c’era questa possibilità, abbiamo cercato di comprarli per telefono, ma anche qua, due di picche. Inoltre, ci hanno informato che il treno sarebbe arrivato con due ore e mezzo di ritardo a causa delle inondazioni nella zona di Brisbane. BENISSIMO. Non avremmo avuto il tempo di fare tutto se aspettavamo il treno.

Cosa abbiamo fatto? Abbiamo preso un driver privato, tipo un taxi, che ci ha portato in città. 130 dollari. Cling cling, i soldi delle spesa extra cominciano a suonare.

Abbiamo preso l’auto a noleggio. Siamo andati in fattoria, in mezzo a questi campi infiniti. I minuti continuavano a passare e nessuno si presentava. Quando sono passati 15 minuti, abbiamo capito che eravamo nel posto sbagliato. Siamo arrivati ​​mezz’ora in ritardo. Nessun problema, ci dicono.

Ci hanno fatto provare le macchine per raccogliere i manghi. Un veicolo con un vano in cui il lavoratore deve mettersi e dove può trovare i pedali per muoversi su, giù, avanti, indietro … sembrerebbe facile in un primo momento. Le due persone responsabili dell’azienda ci spiegano il lavoro e le condizioni, quindi scriviamo i nostri nomi nell’elenco in attesa della chiamata che ci confermerà se ci sceglieranno o no.

 

 

Infine, con la nostra auto affittata, siamo partiti per la nostra destinazione finale, Greenvale, dove abbiamo visto l’auto che volevamo acquistare, quasi a quattro ore di distanza. Quando sembrava che stessimo arrivando, abbiamo bucato una ruota. OH NO. Non so se chiamarla fortuna, ma abbiamo già avuto un incidente simile quest’anno, ed abbiamo così già pratica sul cambio ruote, in meno di 20 minuti siamo ripartiti, ma sembrava che non stesso mai arrivato il momento di arrivare a quel paesino perso nel nulla.

Quando finalmente siamo arrivati, dopo aver attraversato strade solitarie e visto diversi animali nei fossi (soprattutto canguri, poveri), abbiamo incontrato la coppia che ci ha venduto l’auto. Molto gentili, ci hanno detto tutto quello che c’era da sapere sulla macchina e ci hanno invitati a una coca cola assolutamente necessaria dopo la lunga giornata. Abbiamo esaminato tutto quello che sapevamo del veicolo e abbiamo deciso di acquistarlo, dato che siamo arrivati ​​lì e andava bene, non potevamo dire no. Abbiamo firmato i documenti e siamo ripartiti.

Infine, siamo tornati, sì, ognuno con un’auto e in notte fonda, controllando che non ci fossero canguri e bovini attraversando la strada e stando attenti agli enormi camion che passano su quelle stradine. Perché se ti incroci con un camion, è obbligatorio rimanere sul lato della strada fino a quando non passa, in quanto ha la priorità.

La cosa migliore del viaggio è che abbiamo potuto vedere il famoso cielo stellato dell’Australia, poiché non esiste una città in un raggio di 300 km.

Il saldo finale del giorno era: 1.600 dollari in meno nel nostro conto (auto di servizio + noleggio auto + auto nuova), ma anche lavoro + auto nuova, e dimenticavo, anche una casa nuova (ma ne parleremo nel prossimo post).

Il nostro day by day è un po’ cambiato. Ma da adesso possiamo già pensare a dei piani per il giorno dopo.

Are you farming????

¡Hola a todos!

Ya adelantamos que parte de nuestra primera semana la dedicamos a buscar trabajo online, solo dos días después, el miércoles, nos dimos cuenta de la palabra que describía el mundo de las “farming”: MAFIA

Os ponemos un poco en antecedentes para que entendáis nuestra situación.

Nuestros visados nos permiten residir en Australia y trabajar por un año completo, pero tienen sus limitaciones, y cada uno tenemos unas diferentes.

La primera de todas es que no puedes trabajar más de seis meses para el mismo empleador, excepto en el estado de Northen Territory, que puede ser hasta un año. Suponemos que por la falta de interés de los propios australianos de trabajar en esa región, ya que literalmente está a miles de kilómetros de la civilización.

La segunda, es que, para quedarte dos años, que es lo que casi todo el mundo quiere, debes hacer una serie de “regional Works” (trabajos regionales) que especifican en el formulario que debes rellenar cuando solicitas el visado. Estos trabajos deben ser de, al menos, 88 días.

Para nosotros, las restricciones sobre este trabajo son diferentes.

Yo tengo limitaciones geográficas y de sectores, lo que significa que tengo que hacer 88 días en una población por encima del trópico de Capricornio (norte del país) en granjas, plantaciones, hostelería, turismo o pesca. Mientras que Carlo puede hacerlo en todo el país, pero sus sectores son granja, plantación, construcción, minería y pesca.

Hasta aquí, más o menos se entiende.

Nos ponemos con la búsqueda de trabajo. Al principio llegamos al acuerdo de que haremos lo que tenemos en común: norte y granja/plantación (hemos eliminado la pesca de la ecuación). Cuando empezamos a buscar online y a llamar nos dimos cuenta que hay que estar físicamente en el territorio en el que estás buscando. Y si es en la misma ciudad/pueblo aún mejor.

Además, también llegamos a la conclusión de los hostels de backpackers manejan prácticamente todo el mercado, ellos son los que mueven a los jóvenes en las granjas, y la granjas no tienen que hacer ningún esfuerzo buscando mano de obra. Negocio REDONDO. Aquí apareció la palabra más repetida los últimos días: MAFIA.

Por eso, nos cogimos un vuelo a Townsville y reservamos una cama en un hostel en AYR, Queensland. Un pequeño pueblo que vive de las plantaciones que tiene alrededor, y de los backpackers como nosotros. Ni siquiera sabíamos cómo íbamos a llegar de la ciudad al pueblo, ¿queríamos aventura? ¡Pues aquí está!

Tenemos una cama doble en una habitación compartida con otras cinco personas, un chileno, una chilena, un italiano, un holandés y un sueco.

Este hostel tiene contacto con más de 20 granjas, por lo que tienes altas probabilidades de empezar a trabajar al día siguiente de la llegada, y ese fue nuestro caso.

Marta –> Sandías

Carlo –> plantitas de mangos

 

Después del primer día, mi cansancio era tal que me temblaban las manos al escribir y casi no podía sujetar el tenedor para cenar. Estuve 8 horas levantando sandías y metiéndolas en cajas gigantes, mi espalda hizo crack y pasé a tener movilidad de abuelita. No hubo segundo día.

Por supuesto tuve agujetas por todo el cuerpo y es normal, como mis compañeros, pero el dolor de espalda prácticamente no me dejaba andar así que tomé  la decisión de no hacer farming, sino hospitality. Empezar con sandías fue un shock demasiado grande.

Vamos, entonces, a ver como ha sido la primera semana en las farms de Carlo.
Empezó el primer día en una farm de Mangos, aunque en estos días no se están todavía recolectando, por lo tanto las actividades que ha desempeñado han sido las de colocar en palets las plantitas pequeñas (muuucho más pequeñas que mis sandías) y limpiarlas de las malas hierbas que tenían. En el día libre que tuvo, en lugar de dejarle descansar en la piscina, el hostal le ha mandado a una granja de sandias (distinta de la mía pero igual de dura), ¡habrá sido el karma?

Por mi parte, después de esa experiencia, me dispuse a llevar en mano CVs por varios hoteles, restaurantes y cafeterías del pueblo. Gracias a un contacto que me dieron en el hostel, el mismo miércoles estaba haciendo una prueba en un pub/restaurante, el Kalamia, y el jueves tuve mi primer turno. He trabajado ya varios días incluyendo los fines de semana y tengo bastantes turnos, además, estoy completamente rodeada por australianos.

El bar tiene varias zonas diferentes, una zona más de bar de pueblo, con mucha luz donde tomar cervezas (o lo que apetezca) y poder comer en la barra o en mesas altas. Otra zona tipo pub, donde va la gente los viernes y los sábados por la noche, que también tiene restaurante. El jardín, con mesas tipo pic-nic, tiene billar y futbolín y es el que usan principalmente los backpackers. Por último, la zona de juego. En Australia, por ley está prohibido que las tragaperras y máquinas de juego estén en la zona del bar, por lo que tienen su área reservada.

Aparte de lo del juego, hay muchas otras cosas prohibidas sobre bebida y apuestas, todo es muy, muy restrictivo, y se lleva a raja tabla. De lunes a viernes se sirve alcohol hasta las 12 de la noche, los sábados hasta las 2 a.m. A partir de las 12 de la noche de los sábados no más chupitos o bebidas dobles, además todas las bebidas deben estar medidas siempre. Si hay un tipo/a muy borracho, no se le sirve más alcohol, si pide algo, directamente un vaso de agua con hielo. Si vuelve, a la calle. Si dos o tres se empiezan a pegar, a la calle. Si se molesta demasiado a los camareros, a la calle.

En cuanto al resto de la gente del hostel, todo el mundo hace granja, y la pregunta que más se hace es: are you farming? (¿estás en una granja?); y: how many days have you done? (¿cuántos días llevas?)

Se cuentan los días uno a uno, así que es como tener un calendario gigante e ir tachando los números día a día hasta conseguir esos 88 necesarios para quedarte y dejar esta etapa atrás. En nuestro hostel la mayor parte de la gente es de Reino Unido, China, Corea, Holanda, Suecia, Finlandia, Chile y Argentina, y algún americano que parece que se ha despistado. Pocas nacionalidades que pueden hacer hostelería y turismo acaban en una granja, pero es una manera de hacer mucho dinero (se trabaja siete días a la semana y te pagan por horas) y de terminar pronto.

Por su parte, el pueblo se supone que tiene unos 8000 habitantes, aunque no estamos seguros de dónde, ya que es diminuto, por lo que hemos llegado a la conclusión de que debe ser el área que llaman  BURDEKIN AREA, conformada por varias poblaciones. Ayr ofrece pocas probabilidades de entretenimiento, 3 pubs, 5-6 cafeterías, un cine, un teatro, la biblioteca y una bolera. Suficiente para la gente que se pasa el día doblando la espalda en el campo. La playa, a unos 20 km, no parece interesar mucho a los habitantes, que cuando tienen un día libre simplemente descansan en su casa y que después de trabajar van directamente al bar a beberse muuuuchas cervezas y apostar a carreras de caballos y galgos.

¿Os acordáis de nuestro primer post? Dijimos: nos gusta todo. TODO. Bueno, no nos gusta recoger sandías, y tampoco compartir habitación con otras 5 personas, pero… entonces esto no sería una ventura, ¿no?


 

ARE YOU FARMING?

Come avevamo già anticipato nel secondo post, buona parte della nostra prima settimana è stato dedicato alla ricerca del lavoro, e solo due giorni dopo, il Mercoledì, ci siamo resi conto della parola che descrive al meglio il mondo delle “farm” è MAFIA.

Ma andiamo per punti per farvi capire meglio la cosa.

I nostri visti ci permettono di risiedere in Australia e lavorare per un anno intero, ma hanno i loro limiti, ed i nostri due visti, dato che sono diversi, hanno le loro limitazioni, ma anche altri vantaggi.

Il primo di questi limiti è che non si può lavorare per più di sei mesi per lo stesso datore di lavoro, ad eccezione dello stato del Northen Territory, in cui si più fino ad un anno. Presumiamo per la mancanza di interesse degli australiani a lavorare in quella regione, dato che è letteralmente a migliaia di chilometri dalla civiltà.

La seconda è che, per rimanere due anni, è quello che devono fare tutti se vogliono così estendere il loro visto, e si fa attraverso i cosidetti “Regional Works”, e sono dei lavori che vengono specificati sul modulo che si compila quando si richiede il visto. Questi lavori devono essere fatti per almeno 88 giorni.

Per noi, le restrizioni a questo lavoro sono diverse.

Ho delle limitazioni geografiche e di settore, il che significa che devo fare 88 giorni in una zona al di sopra del Tropico del Capricorno (a nord del paese) in fattorie, piantagioni, alberghi, turismo o pesca. Mentre Carlo può farlo in tutto il paese, ma i suoi settori sono fattoria, piantagione, costruzione, estrazione e pesca.

Finora, più o meno tutto chiaro.

Passiamo quindi alla ricerca del lavoro.

All’inizio abbiamo deciso di cercare lavoro in base a quello che abbiamo in comune: zona nord e fattoria/piantagioni (abbiamo eliminato la pesca dalla ricerca). Quando abbiamo iniziato a cercare online ed abbiamo chiamato i numeri che c’erano ei post, abbiamo capito che devi essere fisicamente nel territorio dove stai cercando. E se è nella stessa zona/città ancora meglio.

Inoltre, abbiamo anche concluso che sono i “backpackers” (ostelli) che gestiscono praticamente l’intero mercato, sono loro che muovono i giovani nelle aziende agricole, e le aziende agricole non devono fare alcuno sforzo per cercare la forza-lavoro necessaria.

BUSINESS COMPLETO. Qui è uscita la parola più ripetuta negli ultimi giorni: MAFIA.

Così abbiamo preso un volo per Townsville e prenotato un letto in un ostello in AYR, Queensland. Un piccolo villaggio che vive dalle piantagioni che ha intorno, e di backpackers come noi. Non sapevamo nemmeno come andare da una città all’ città, volevamo avventura? Eccola!

Abbiamo un letto matrimoniale in una stanza condivisa con altre cinque persone, una cilena, un cileno, un’italiano, un’olandese ed uno svedese.

Questo ostello ha contatti con più di 20 aziende agricole, per cui ci sono grandi probabilità di iniziare il lavoro il giorno dopo l’arrivo, e questo è il nostro caso.

Marta in un’ azienda agricola di Angurie, Carlo in una di Mango.

Dopo il primo giorno, la sua stanchezza era tale che le mani letteralmente tremavano e poteva sollevare a malapena la forchetta per cenare. Ha passato 8 ore a sollevare le angurie per poi metterle in scatole giganti, la schiena le è crollata ed ha iniziato ad avere la mobilità di una nonna. Non c’è stato secondo giorno (!).

Naturalmente ha avuto dolori muscolari in tutto il corpo ed è normale, come i suoi colleghi, ma il mal di schiena è stato praticamente continuo e faceva fatica a camminare, così ha deciso di non fare (per il momento) nessun altro lavoro allo stile agricolo, ma sì nel settore dell’”hospitality”. Iniziare dai cocomeri è stato troppo per lei.

Vediamo, quindi, com’è stata la mia prima settimana nelle farm.
Il primo giorno mi hanno subito mandato a lavorare in una farm del mango, anche se pe troppo presto per raccoglierli, infatti le mie mansioni sono state quelle di caricare le piantine sui pallett, ed allo stesso tempo pulirle dall’erbaccia che solitamente cresce nel vaso. Le piantine sono mooolto più piccole delle angurie che Marta ha raccolto il suo primo giorno. Però, purtroppo, nel mezzo della settimana abbiamo avuto un gionro libero e, invece che riposarmi allegramente in piscina, l’ostello mi ha mandato a raccogliere angurie (in un’altra farm), sarà stato il karma?

Marta, ha preso, dunque, il suo CV ed ho iniziato a girare per bar ed alberghi del paesino. Grazie a un contatto che le hanno dato all’ostello, lo stesso mercoledì ha fatto una prova in un pub/ristorante, il Kalamia, ed il giovedì ha avuto il mio primo turno. Ha lavorato sia venerdì che sabato sera, inoltre, è completamente circondata da australiani.

Il bar ha diverse sale, una è molto luminosa dove puoi bere birra (o qualunque cosa voi) e poter mangiare alla barra o ai tavoli. Un’altra zona è più di tipo pub, dove la gente va il venerdì e il sabato di notte. Poi, viene il giardino, con tavoli da pic nic, biliardo e calcio-balilla, ed è utilizzato principalmente da noi backpackers. Infine, viene l’area gaming. In Australia, per legge è vietato che le slot machines e le macchine da gioco si trovino nell’area del bar, quindi hanno la loro area riservata.

Oltre al gioco, ci sono molte altre cose vietate sul bere e le scommesse, tutto è molto, molto restrittivo. L’alcool viene servito dal lunedì al venerdì sino alla mezzanotte, mentre il sabato fino alle ore 02:00. A partire dalle ore 12 del sabato non è necessario controllare con il “misurino” misurare i drink, però bisogna stare attenti al livello alcolico dei clienti.

Se c’è un tipo molto ubriaco, non gli viene più servito nessun drink, se chiede qualcosa, può essere solo un bicchiere d’acqua. Se si fa insistente, arrivano i ragazzi della sicurezza, e lo portano fuori dal bar.

Per quanto riguarda il resto della gente dell’ostello come me, tutti lavoriamo nelle farm, e la domanda che più ci facciamo è: in che farm sei? e quanti giorni hai fatto? Quanti giorni ti rimangono?

I giorni sono da segnarsi ogni volta che si lavora, quindi è come avere un gigantesco calendario su cui scrivere dove si è lavorato giorno per ottenere quei 88 giorni necessari per lasciarci questa fase australiana alle spalle. Nel nostro ostello la maggior parte delle persone vengono dal Regno Unito, dalla Cina, dalla Corea, daill’Olanda, dalla Svezia, dalla Finlandia, dal Cile e dall’Argentina, e qualche Americano. Poche nazionalità hanno hospitality e turismo insieme alla fattoria, ma quest’ultima ti permette di fare un sacco di soldi (c’è chi lavora sette giorni su sette e la paga oraria è molto alta) e quindi si possono fare i giorni rapidamente.

Per quanto riguarda il paesino, si suppone che gli abitanti siano circa 8000, anche se non siamo sicuri dove vivano, in quanto il paesino è molto piccolo, in modo che siamo arrivati alla conclusione che dovrebbe tutta la zona, chiamata BURKEDIN AREA, composta da diverse città, ad arrivare a 8000 persone (ma stiamo solo supponendo). Ayr offre poco intrattenimento: 3 pub, 5-6 bar, un cinema, un teatro, una biblioteca e una pista da bowling. Abbastanza, comunque, per le persone che trascorrono la giornata spezzandosi la schiena nel campo. La spiaggia, a circa 20 km, non sembra interessare ai ragazzi dell’ostello, che quando hanno un giorno libero si riposano in mattinata, per poi andare al Kalamia per bere birre e scommettere moooolto sulle corse di cavalli e levrieri.

Ti ricordi il nostro primo post? Abbiamo detto: ci piace tutto. TUTTO. Beh, non ci piace la raccolta di cocomeri, né condividere una stanza con altre 5 persone, ma … se questa non fosse un’avventura, che altro lo sarebbe?

 

PRIMEROS PASOS

Hola a todos de nuevo,

Después de una semana en tierras australes, podemos decir que hemos visto algunas de las cosas más típicas del país.

Gracias a Filo, hemos estado muy tranquilos en su casa, básicamente hemos dedicado las mañanas a buscar trabajo (online y por teléfono) y las tardes a conocer un poco la zona.

Del tema trabajo os hablaremos un poco más adelante.

Vamos a centrarnos en nuestras visitas primero.

El primer día lo pasamos en Melbourne. Como ya os contamos, llegamos muy tarde a la ciudad y decidimos hacer noche allí. Nuestro hotel, el Travelodge Docklands, estaba justo al lado de la estación, pero estábamos tan cargados que cogimos un taxi, al día siguiente nos dimos cuenta que habríamos tardado menos andando que en coche, cosas del primer día… La habitación estupenda, la cama, comodísima. ¿sería el cansancio?

Dedicamos nuestras primeras horas a hacer varias tareas obligatorias:

  • ¡Un buen desayuno! No habíamos cenado nada y estábamos hambrientos.
  • Teléfono: compramos cada uno nuestra tarjeta SIM con la compañía nacional, ya que habíamos leído que es la que tiene cobertura en todo el país.
  • Cuenta bancaria: tuvimos la suerte de poder abrirla desde España, pero teníamos que identificarnos y debían darnos nuestras contraseñas para poder hacer todos los movimientos online.
  • TFN: tax file number, el número de identificación obligatorio para trabajar en Australia. Se puede hacer online, pero teníamos una oficina de la ATO (Australian Tax Office) enfrente del hotel y decidimos ir allí directamente.

Después de hacer todos nuestros recados, teníamos todo el día por delante para disfrutar de la ciudad. Hicimos un free tour con la compañía I’M FREE para conocerla. Gracias a ellos pudimos orientarnos y ver lo más típico: la biblioteca, el edificio de la Exposición Universal, la catedral, el teatro Victoria… este tipo de tours son gratuitos y al final se da una propina que cada uno cree que merece el guía. Se pueden buscar online (son para todo el mundo) y reservar, o simplemente presentarte en el punto de encuentro a la hora indicada. La suerte nos sonrió y el cielo se fue abriendo hasta quedarse un día perfectamente primaveral con cielo azul.

Fue un largo día y teníamos mucho jet lag, así que cogimos un tren hacia Geelong, una ciudad a menos de 45 min en coche desde Melbourne y donde Filo iba a recogernos para llegar hasta Ocean Grove, donde está su casa.

Como estábamos derrotados, caímos rendidos en el tren, un cercanías que conecta la ciudad con las poblaciones cercanas. Menos mal que en este país no roban mucho, porque se podían haber largado con nuestras maletas y no nos habríamos enterado.

Durante el resto de la semana hemos podido ver los alrededores de Ocean Grove, incluyendo Torquay, la ciudad en la nació el surf en Australia, con unas playas y acantilados espectaculares llenos de surferos a diario, sin importar el tiempo que haga. Al parecer, cuanto más altas sean las olas mejor, desde arriba parecían muy altas, eso desde luego. En Torquay también están algunos de los almacenes más grandes de importantes marcas de surf como Quicksilver o Rip Curl e hicimos nuestras primeras comprars en sus outlets, toalla y chanclas, 20 euros, ¡Una ganga!

Filo es una conductora incansable y nos ha llevado por toda la comarca conociendo pequeños pueblos y playas con encanto que de otra manera habría sido imposible de ver.

El sábado nos llevó hasta los Doce Apóstoles, unas formaciones rocosas gigantescas que se desprendieron de los acantilados hace siglos y que se erosionan día a día, lo que hace que finalmente se caigan. Antes había doce, ahora ya quedan solamente ocho. Lo más común es llegar hasta allí por la Great Ocean Road, la carretera más famosa del país, algo así como la ruta 66 de Estados Unidos, pero se tardaba demasiado ya que la carretera bordea la costa y son muchísimos más km. Sin duda volveremos para hacerla sin prisas.

La vista de las rocas te deja sin palabras, pero todos los turistas a tu alrededor hace que no sea tan impresionante, por lo que se estropea un poco la experiencia. Puede que la mejor hora para visitarlo sea muy pronto por la mañana, para estar un poco más solo y disfrutar del momento. La zona está perfectamente habilitada para aparcar y con pasarelas para llegar a los puntos con las mejores vistas para no perderse la foto, lo tienen todo pensado.

Aparte de los Doce Apóstoles, se pueden visitar otras formaciones rocosas como Lookout o Loch Arch Gorge.

Además de todo esto, hemos hecho una de las cosas más típicas del país, ¡barbacoa!, la mayoría de las zonas públicas al aire libre tienen barbacoas que se pueden utilizar de manera gratuita, y siempre hay que dejarlas limpia para el que viene después. Aprovechamos un día que salió un poco el sol y en el que se podía sentir la primavera para comprar una buena carne y un aperitivo. ¿Lo malo? Está prohibido beber alcohol en la calle, incluida la cerveza, así que la barbacoa se queda un poco triste. Aun así, es increíble que cualquier las pueda usar y hacer un plan de pic-nic cuando te apetezca.

Ha sido una primera semana ajetreada, llena de visitas y conversaciones con los locales, pero nos dimos cuenta que para conseguir el trabajo que nos permita quedarnos un segundo año, necesitamos estar en el norte. Ni nos lo pensamos, compramos un vuelo Melbourne – Townsville, en Queensland, y el domingo aterrizamos en este estado.

En el próximo post os contamos cómo nos está yendo en nuestro nuevo destino

¡Gracias a todos!


 

Dopo una settimana nelle terre del sud, possiamo dire che abbiamo visto alcuni dei posti più classici del paese.

Grazie a Filo, siamo stati molto tranquilli in casa, abbiamo praticamente trascorso le mattinate in cerca di lavoro (on-line e via telefono) ed i pomeriggi per conoscere la zona.

Del tema lavoro parlereremo comunque in un’altro post.

Concentriamoci prima sui nostri tour.

Il primo giorno siamo stati a Melbourne; come vi abbiamo detto, siamo arrivati ​​molto tardi in città ed abbiamo deciso di passare la notte lì. Il nostro hotel, il Travelodge DocklandsTravelodge Docklands, era proprio accanto alla stazione, ma eravamo così carichi di bagagli che abbiamo preso un taxi, anche se il giorno dopo ci siamo resi conto che ci avremmo messo di meno facendoci una camminata (anche se faticosa), le cose del primo giorno. La stanza dell’hotel stupenda, il letto comodissimo (king size), forse sarà stata la stanchezza?

La mattinata seguente ci siamo dedicati a gestire diverse attività obbligatorie:

  • Una bella colazione! Non avevamo mangiato nulla e stavamo morendo di fame.
  • Telefono: acquistare ogni SIM australiana con copertura assicurata in tutto il paese.
  • Conto bancario: siamo riusciti ad aprirlo dalla Spagna, ma abbiamo dovuto identificarci per farci dare le password per usare la app della banca stessa.
  • TFN: è una sorta di codice fiscale/numero di previdenza sociale, ed è richiesto per lavorare in Australia. Può essere fatto online, ma c’era un ufficio dell’ATO (Australian Tax Office) di fronte all’hotel ed abbiamo deciso di andare lì direttamente.

Dopo aver fatto tutte le nostre commissioni, abbiamo avuto l’intera giornata per goderci la città. Abbiamo fatto un tour gratuito con I’M FREE. Grazie a loro siamo riusciti a vedere le zone più tipiche della città: la biblioteca, l’Esposizione Universale, la cattedrale, il Teatro Victoria… queste visite sono gratuite ed al termine si lascia una mancia libera. È possibile cercarli online oppure semplicemente presentarsi al punto di incontro in tempo. La fortuna ci ha sorriso ed il cielo si è aperto piano piano, offrendoci una giornata perfettamente primaverile con cielo azzurro.

È stata una giornata lunga ed abbiamo sofferto un po’ il jet lag; nel tardo pomeriggio abbiamo preso il treno per Geelong, una città a meno di 45 minuti di macchina da Melbourne e dove Filo è venuta a prenderci per arrivare a Ocean Grove, dove lei vive.

Eravamo così stanchi che ci siamo addormentati sul treno, una specie di treno regionale che collega la città ai villaggi vicini. Fortunatamente, in questo paese che non rubano molto, perché gli altri passeggeri sarebbero potuti andar via con le nostre valigie e non ce ne saremmo accorti.

Durante il resto della settimana abbiamo fatto un giro nelle zone vicine ad Ocean Grove, tra cui Torquay, la città dove è nato il surf in Australia, con spiagge e scogliere spettacolari piene di surfers ogni giorno, indipendentemente dalle condizioni climatiche. A quanto pare, più alte le onde meglio è, dall’alto sembravano molto alte, questo è sicuro. A Torquay ci sono anche alcuni dei più grandi negozi di grandi marche di surf come Quicksilver e Rip Curl ed abbiamo fatto i nostri primi acquisti nei loro outlet, telo mare ed infradito per 20 euro! Un affare!

Filo è una host instancabile e ci ha portato a vedere tutte le piccole città e le spiagge incantevoli che altrimenti sarebbero state impossibile da vedere.

Sabato scorso siamo andati ai 12 Apostoli, sono formazioni rocciose gigantesche che sono emerse dalle scogliere nei secoli, e che ogni giorno si erodono, fino a che finalmente cadranno tra qualche tempo. All’inizio erano dodici, ora ne rimangono solo otto. Il modo più comune è quello di arrivarci attraverso la Great Ocean Road, strada famosissima qua in Australia, qualcosa di simile alla Route 66, ma ci sono moltissimi kilometri in quella strada che costeggia l’oceano, quindi abbiamo scelto di percorrere un’altra strada. Ma sicuramente torneremo sulla Great Ocean Road, senza fretta.

La vista delle rocce ti lascia senza parole, ma tutti i turisti intorno la rendono non così imponente. L’orario migliore per visitare gli apostoli potrebbe essere la mattina presto, per stare un po’ più soli e godersi il momento. L’area è abilitata perfettamente parcheggiare e ci sono passerelle per raggiungere i migliori appostamenti per non perdersi la foto migliore.

Oltre ai Dodici Apostoli, è possibile visitare altre formazioni rocciose come Lookout o Loch Arch Gorge.

Oltre a tutto questo, abbiamo fatto una della cose più classiche del Paese, il barbeque! La maggior parte delle aree pubbliche all’aria aperta hanno barbeque che possono essere utilizzati gratuitamente, l’unica condizione è lasciare il barbeque pulito una volta chi si è finito di cucinare per chi viene dopo.

È stata una giornata tipica da Sereno Variabile, perfetta per comprare una buona bistecca e uno snack. Unico neo, è vietato bere alcolici in strada, compresa la birra, quindi non sarà mai un barbeque perfetto, ma va bene lo stesso. Eppure, è sorprendente che chiunque può utilizzarlo e fare un pic-nic ogni volta che voglia.

È stata una prima settimana occupata, piena di visite e conversazioni con i vicini del paese, ma ci siamo resi conto che per ottenere il lavoro che ci permette di rimanere un secondo anno, dobbiamo andare al nord. Non ci abbiamo pensato due volte, abbiamo comprato un biglietto aereo Melbourne-Townsville, in Queensland, e la domenica abbiamo quindi cambiato di stato.

Nel prossimo post vi raccontiamo come stà andando nella nostra nuova destinazione.

Grazie a tutti!

 

Comienza la aventura

Somos Marta y Carlo, una pareja Italo-Española que lo ha dejado todo para hacer realidad su sueño: vivir en Australia. Puede parecer extraño, pero cuando nos conocimos, hace ya más de seis años, nuestro primer tema de conversación fue sobre este maravilloso país.

Estábamos terminando la universidad, y yo (Marta) quería viajar a Australia y vivir allí durante un tiempo. Carlo, por su parte, acababa de llegar después de un semestre sabático en las antípodas para aprender inglés. Una cosa llevó a la otra y, después de seis años y medio, seguimos juntos y estamos cumpliendo nuestro sueño.

Hemos puesto nuestras vidas del revés para llegar hasta aquí: hemos dejado nuestros trabajos y hemos destinado a este viaje todos los ahorros conseguidos tras mucho esfuerzo. Llegamos cargados de ilusión, pero sin una sola idea sobre lo que nos espera. En estos momentos, nuestra vida es, literalmente, un misterio. Tenemos un visado Work and Holiday (subclass 462: Marta) y Working Holiday (subclass 417: Carlo), que nos permiten trabajar. Pero, ¿en qué? ¡Ya veremos!

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Priorizar al hacer la maleta es bastante complicado

El viaje fue muy tranquilo, salimos desde Milán – Malpensa, ya que aprovechamos unos días para despedirnos de la familia italiana (y porque el vuelo nos costaba unos 300 euros menos desde allí).

Hicimos:

  • Milán – Bangkok. 10.30 horas.
  • Transfer de 2.15 horas en el aeropuerto de Suvarnabhumi, Bangkok.
  • Bangkok – Melbourne, saliendo con un retraso de media hora. El vuelo duró unas 8 horas.

A mí, se me hace prácticamente imposible dormir en aviones. Por eso, esperaba un viaje largo y desesperante, aunque al final fue más bien largo y aburrido. Al final, conseguí dormir unas cinco horas (no está nada mal) y ver un par de pelis. Carlo sí que pudo dormir un poquito más. 


Llegamos a Melbourne el 1 de Octubre sobre las nueve de la noche. El paso por el control de policía fue rapidísimo. El visado está registrado online y, así, no tienes que presentar ningún papel. Además, evitamos meter en la maleta nada que pudiera resultar “sospechoso”: nada de pasta, ni jamón… ¡Ni siquiera unas galletas! Queríamos empezar lo mejor posible.

La suerte es que, por parte Italiana, tenemos familia aquí. Una tía segunda de Carlo nos ha acogido en su casa en Ocean Grove, “cerca” de Melbourne, y nos estamos ahorrando esos primeros días de hostel que la mayoría debe hacer al mudarse tan lejos. Estamos en un pueblo 100% Australiano: los vecinos pasan por el jardín vestidos con el neopreno para hacer surf y tienen Guinea Pigs como mascotas.

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Carlo y Filo (su tía)

Después de dos días en el país, hemos recopilado nuestras primeras impresiones:

  • El jet lag me está matando (Marta), son las seis de la mañana y aquí estoy escribiendo mientras me tomo un té y espero a que amanezca para poder dar un bonito paseo por la playa. Eso sí, abrigada, que en el sur sigue haciendo frío.
  • Las distancias no tienen nada que ver con España. “¿Una hora y media? ¡Eso está aquí al lado!
  • Aún nos tenemos que acostumbrar al acento Australiano, aunque, la verdad, esperábamos que fuese más difícil.
  • Seguramente tendremos que retractarnos sobre el punto anterior cuando estemos en una granja en medio de la nada.
  • Los canguros son muy graciosos pero muy básicos. Lo único que hacen es comer, rascarse y saltar. Eso sí, son de lo mejor que hemos visto nunca.
  • Nos encanta todo. TODO.
  • Con el paso de los días, creemos que también tendremos que retractarnos de esto último.
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Nuestro primer paso en Aussieland

Os contaremos nuestros primeros días en un próximo post. Ya hemos visitado Melbourne y también Torquay, la ciudad donde comenzó el surf.

Un abrazo a todos, y gracias por leernos.


Vivere “Down Under”.

Siamo Marta e Carlo, una coppia italo-spagnola che ha lasciato tutto per vivere il loro sogno, per vivere in Australia.

Può sembrare strano, ma quando ci siamo conosciuti, più di sei anni fa, il nostro primo argomento di conversazione fu su questo paese meraviglioso.

Stavamo per finire l’università ed io, Marta, volevo viaggiare in Australia e vivere lì per un po’, mentre Carlo era appena arrivato dopo un semestre sabbatico nelle antipodi per imparare l’inglese. Una cosa tira l’altra e dopo sei anni e mezzo siamo ancora insieme e stiamo realizzando il nostro sogno.

Abbiamo deciso di cambiare vita per arrivare fin qui, lasciando i nostri posti di lavoro e usando i nostri risparmi ottenuti con sforzo per arrivare carichi d’illusione in un luogo dove non abbiamo idea di cosa ci aspetti. Letteralmente, in questo momento, la nostra vita è un mistero. Abbiamo un visto Work and Holiday (sottoclasse 462 per Marta) e Working Holiday (sottoclasse 417 per Carlo), in modo da poter lavorare, ma in cosa? Vedremo!

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Siamo arrivati ​​a Melbourne il 1º di ottobre, alle 21.20. Il passaggio per il controllo di polizia è stato molto veloce, il visto è registrato online e non abbiamo dovuto presentare nessun documento, inoltre non abbiamo messo in valigia niente che potesse essere “sospetto”. Niente pasta, niente Jamon, nemmeno biscotti! Volevamo iniziare con il piede giusto rispetto alle regole australiane.

Il viaggio è stato molto tranquillo, siamo partiti da Milano – Malpensa, ma prima abbiamo preso qualche giorno per salutare la famiglia di Carlo in Italia e perché il volo ci è costato circa 300 euro in meno.

Abbiamo fatto:

  • Milano – Bangkok. 10 ore e mezzo di volo.
  • 2 ore ed un quarto di scalo all’aeroporto di Suvarnabhumi, Bangkok.
  • Bangkok – Melbourne, partendo con un ritardo di mezz’oretta, il volo è durato circa 8 ore.

Per Marta è quasi impossibile dormire in aerei, quindi si aspettava un lungo viaggio, ma è stato solo un po’ noioso. Ha potuto vedere un paio di film ed ha dormito circa cinque ore, che non è male, mentre io, Carlo, ho dormito un po’ di più.

 

 

La nostra fortuna è che dal lato italiano Carlo ha una famiglia qui, una cugina dal lato del papà che ci ha accolto a casa sua a Ocean Grove, “vicino” a Melbourne, così stiamo risprarmiando sui primi giorni di ostello che normalemnte si dovrebbero fare nei primi giorni. Siamo in un villaggio australiano dove il 100% dei vicini entrano in girardino con il neopreno da surf ed hanno “Guinea Pigs” come animali domestici.

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Carlo con la Zia Filo

Dopo due giorni nel paese, possiamo riassumere le nostre prime impressioni:

  • Il Jet lag mi sta uccidendo (Marta), sono le sei del mattino e sto scrivendo mentre prendo il tè e aspetto l’alba per fare una bella passeggiata sulla spiaggia, anche nel sud fa ancora un po’  freschino.
  • Le distanze non hanno nulla a che fare con la Spagna. Un’ora e mezza? Ma se è la porta accanto!
  • Dobbiamo abituarci all’accento australiano, ma almeno nelle zone vicine alla città non è così difficile, vedremo appena andremo nell’Outback.
  • I canguri sono molto divertenti, anche se l’unica cosa che fanno è mangiare, grattarsi e saltare.
  • Amiamo tutto. TUTTO

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Vi racconteremo i nostri primi giorni in un post prossimo, quando avremo visitato Melbourne e anche Torquay, la città in cui è nato il Surf in Australia.

Un abbraccio a tutti e grazie per la lettura.